¿No se olvida?

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    Aunque en días recientes se conmemoraron 50 años de los eventos ocurridos el 2 de octubre de 1968, es importante tener muy presentes todos los acontecimientos que se dieron en nuestra sociedad para desembocar en lo que sería un parteaguas dentro de nuestra historia y aprender de ella. 

    Quienes lo vivieron lo tienen claro y es una frase que resuena en ellos (y en todos nosotros): “el 2 de octubre no se olvida”. Sin embargo, a medio centenario de lo ocurrido en Tlatelolco, ¿cuál es el legado del movimiento del 68? ¿Resuenan aún las voces acalladas de las centenas de asesinados aquella trágica noche?

    El gran Luis González de Alba, lo expresó así: 

    “Escribo esta predicción el 4 de agosto. Cuando se publique será domingo 2 de octubre. Habrá una manifestación de chavos que no saben que es lo que «no se olvida», porque ya lo olvidaron o porque nunca lo han sabido” (González de Alba, 2016)

    Lo que este brillante intelectual de izquierda y sobreviviente de aquella masacre refería en su escrito, es que se trata de un hecho histórico ampliamente difundido, pero cuyas causas y consecuencias poco se conocen y reflexionan.  

    Pongámonos en contexto: 1968 fue año que convulsionó al mundo entero. El año inicia con la Primavera de Praga, cuando en Checoslovaquia la población se reveló contra el totalitarismo impuesto por el poder soviético, mientras que en Estados Unidos es asesinado el luchador social Martin Luther King. Más tarde ocurre el «Mayo Francés», movimiento que se gestó en las universidades y que posteriormente llevó a una huelga general en aquel país. Mientras tanto en México, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se preparaba para ser la sede de los Juegos Olímpicos.  

    Así, cuando se desató una pelea entre alumnos de una vocacional del IPN y una preparatoria particular, la policía puso fin a la revuelta de una manera violenta, golpeando a alumnos, administrativos y docentes por igual.  Por ello el 13 de septiembre, dirigentes estudiantiles y el Rector del IPN, Javier Barros Sierra, encabezaron la Marcha del  Silencio, a la que se sumaron miles de estudiantes de diversas instituciones educativas.

    El 2 de octubre, mientras se realizaba un mitin al que asistieron más de 15 mil simpatizantes del movimiento, el Ejercito Mexicano abrió fuego contra la multitud. Años más tarde se sabría que la matanza inicio luego de que el Ejercito respondió a los disparos del «Batallón Olimpia», integrado por miembros de instituciones de seguridad pública federal, bajo las órdenes del general Luis Gutiérrez Oropeza. 

    Si bien las cifras oficiales del Gobierno Federal declararon 26 muertos, 1043 detenidos y 100 heridos, hay quienes sostienen que los fallecidos fueron varios cientos. 

    Tras la masacre y la detención de los líderes estudiantiles las protestas se disolvieron, sin embargo todo lo ocurrido comenzaría a gestar un cambio ideológico que perduraría en la memoria colectiva. 

    Sin duda el Movimiento del 68 es más que lo ocurrido aquel año. Los ciudadanos se dieron cuenta de que era posible organizarse para hacer exigencias al gobierno. Nacieron organizaciones sociales y estudiantiles, pero también obreras y campesinas, que reclaman derechos y libertades. Aquellos mexicanos y los que hoy velan porque se conozca la verdad, nos enseñan que es posible cambiar este país, así seas solo un ciudadano común.

    TIP: Si quieres conocer más sobre la Masacre de Tlatelolco, no dejes de leer la novela «Los días y los años», escrita magistralmente por el citado Luis González de Alba.

     

     

    Referencias: 

    González de Alba, L. (2016). Podemos adivinar el futuro… Recuperado de: http://www.milenio.com/opinion/luis-gonzalez-de-alba/se-descubrio-que/podemos-adivinar-el-futuro

     

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